+57(1)877 3960 - +57(1)876 6178

Testimonios

Familia: Pinzón Contreras

Curso: Primero

Cuando se tiene una hija que ha llegado a nuestras vidas cambiándolas por completo y dándole sentido a levantarse cada día, siempre vamos a querer lo mejor para ella. Y lo mejor no siempre es lo material, sino indiscutiblemente lo mejor se resume en que cada día de su vida vaya acompañado de obras y momentos de amor. Que cuando no esté cerca de nosotros siempre tenga  buen trato y mucho cariño, eso mismo, que ella nos entrega desde el primer día de su existencia.
Y eso fue lo que busqué para Valeria cuando tuve que escoger el colegio donde ella formaría su parte académica y daría fuerza a los valores inculcados en casa. Y en el LICEO DE LOS ANDES lo encontré; desde el primer día fue acogida con amor pero con exigencia y disciplina, la misma que en casa había aprendido desde pequeña. En el colegio Valeria es importante, en todo momento se siente parte de un equipo y de una familia, aprendió a ser líder, a compartir, a superar los obstáculos, a reconocer que se equivoca, pero que con amor todo es posible.
Para nosotros como padres, el LICEO DE LOS ANDES representa además una lucha por la familia, nos ha ayudado a superar momentos difíciles, pero nos ha recordado con respeto que siempre lo más importante es la tranquilidad de Valeria y por eso estaremos inmensamente agradecidos, pues a través de los talleres, reuniones y asesorías superamos las crisis y hoy somos una familia dispuesta a sacar adelante nuestro hogar y a dar lo mejor por Valeria, pues además nos enseñaron que somos su ejemplo a seguir y seremos responsables de lo que suceda con su vida en adelante.
Del colegio admiro su nivel de exigencia y el compromiso desde la Rectoría, su disciplina y sus actividades que involucran a los padres de familia, haciendo que el vínculo de responsabilidad y afecto permanezca fuerte y así Valeria sea un gran ejemplo para la sociedad y tenga las bases suficientes para sobrellevar las dificultades que se presenten
Es un orgullo pertenecer a esta comunidad.

Familia: Aldana Torres

Curso: Quinto y Primero

Mi nombre es Claudia Patricia Torres, soy la mamita de Juan David y Sarita de grado 5 y 1 respectivamente. Mi familia es lo más importante en mi vida, por ellos siempre les doy lo que puedo y trabajo diariamente por su felicidad. El liceo de los andes traduce lo que yo anhelo en educación para mis hijos; aquí tengo exigencia con afectividad, tengo un nivel académico inigualable y noto a mis hijos con nuevas posibilidades de desarrollo que abren sus posibilidades siendo niños astutos, ávidos de experiencias que puedan explorar y que les aporta a su crecimiento como personas. Además de esto el ambiente escolar es de armonía, compañerismo, respeto lo cual lo hace perfecto para el tiempo que ellos permanecen allí. Solo me resta darle gracias a los docentes y directivos por todo lo que han hecho por mis hijos y me declaro feliz de pertenecer a la familia liceo andina. Con amor...Familia Aldana Torres

Familia: Flórez

Curso: Sexto y Décimo.

Desde hace mas de 10 años, y por razones laborales, estoy en contacto con proyectos de educación inicial, básica, media y superior, e interactúo permanentemente con rectores, docentes, coordinadores y estudiantes de todos los grados.
Puedo decir ahora que he desarrollado la sensibilidad para identificar cuándo un proyecto educativo puede ser exitoso en el presente y en el futuro, y cuándo un agente educativo está comprometido y dispuesto a entregarlo todo por el cambio positivo de sus educandos.
El Liceo de los Andes es un buen reflejo de un proyecto educativo bien concebido, de unos directivos comprometidos con la visión de la institución, de profesores entregados a su profesión, de estudiantes animados que disfrutan el aprendizaje diario, y de familias interesadas no solo en el bien de sus hijos sino en el de la comunidad educativa en general.
Se reúnen entonces las  condiciones más positivas que favorecen el desarrollo efectivo de una gran idea: Lograr seres humanos con conocimientos, con sentimientos y con voluntad de trabajo para asumir responsablemente su presente y su futuro.
Que el ánimo y la perseverancia del Liceo de los Andes no desfallezca, hasta entregar a la sociedad a nuestros hijos como seres capaces de transformar el espacio de mundo que les podamos poner a su alcance, que logren dignificar su entorno y que construyan el bien con quienes los rodeen.

Familia: Delgado Burgos

Curso: Once y noveno

Para mis hijos y para mí ha sido una bendición que ellos estudien en el Liceo de Los Andes.
Su proyecto pedagógico alcanza las aspiraciones que como madre espero de un Colegio; siento que tengo eco en lo  relacionado con la formación de mis hijos. Para mí siempre  ha sido importante brindarles  educación de calidad, no sólo en lo académico sino también en la formación en valores y en el LDLA hablamos el mismo idioma; en tal sentido estoy convencida  que mis hijos Encuentran congruencia entre la formación que imparto en casa y la que reciben en el colegio.
Una formación orientada al pensamiento crítico con el fin de forman seres con habilidades afectivas, intelectuales y de trabajo es la mejor decisión q he podido tomar. No cambiaría de colegio a mis hijos.

Familia: Caldas Lara

Curso: Décimo

El Liceo de los Andes, ha sido el complemento ideal para la formación de mi hija. Gracias a su modelo pedagógico, Gabriela es una niña feliz y segura de lo que quiere. La disciplina y la exigencia es lo que permite que cada vez los niños sean personas excelentes y capaces de enfrentarse a la competencia personal y laboral que se encuentra en la vida real, y a mi manera de ver es la fortaleza que tiene el Liceo de los Andes.?
En este año fuimos beneficiados con media beca como resultado del esfuerzo que Gabriela  demostró durante su año escolar anterior, sin embargo entendimos que independiente del ahorro económico que esto representa, la motivación la reciben los niños como una competencia sana dentro de su salón, para demostrarse a si mismos de lo que son capaces y de lo mucho que tienen por aprender.?
Lo único que tengo hacia el Liceo de los Andes, es agradecimiento y buenos deseos porque de verdad son formadores de personas afectivas, inteligentes y trabajadoras, y esto es lo que necesita nuestro país.

Familia: Delgado Burgos

Curso: Once

El Liceo de los Andes me ha parecido un colegio espectacular, más allá de su calidad educativa creo que destaca por su comunidad, en donde se siente un ambiente distinto al de los demás colegios. Los profesores pasan a ser casi como un amigo más de los estudiantes, y las relaciones entre los compañeros de cursos son más cercanas que en los otros colegios. También se muestra una constante preocupación por parte de la directiva escolar por sus escolares, lo cual fomenta actividades que no se ven muy seguido en otros colegios (como la semana de la afectividad, por ejemplo). Y gracias al número no muy elevado de estudiantes, educativamente el colegio ha demostrado ser bastante completo.

Familia: Beltrán Acevedo

Curso: Once

Cuando nos vinimos a vivir a Cota además de buscar una casa que se acercara a lo que soñábamos era necesario encontrar un nuevo colegio para mi hija. Esto parece una labor sencilla pero en realidad es una decisión muy importante, más aún si tenemos en cuenta que para ese momento ya la niña entraría a séptimo grado. Había que tener en cuenta muchas cosas como el proyecto educativo institucional, el número de estudiantes, los costos y la misma percepción que ella tuviera sobre la institución. Esto último no iba a ser nada fácil puesto que Samantha tenía sus amigos en el otro colegio y si bien yo pensaba que los lazos no eran tan fuertes, ella creía otra cosa.

La verdad es que descartamos varias opciones. Prefería un colegio pequeño, que no estuviera tratando de venderme un producto y en el cual no la recibieran como si se tratara de un nuevo activo. En otras palabras quería un lugar en el que la educación no fuera vista como un negocio y en el que no sintiera que ella estaba entrando en una suerte de club social.

La primera visita que hice al Liceo me sorprendió. En recepción había muchas fotos de obras de teatro y varios búhos. Esto parece un detalle intrascendente, pero me permitió llevarme una primera buena impresión: era evidente que allí le daban un lugar protagónico al arte y, simbólicamente, al conocimiento.

Luego de una entrevista con el rector y con la psicóloga, esperamos un tiempo para recibir una respuesta. Era claro que se tomaban su tiempo para elegir los alumnos y no estaban recogiendo desesperadamente a los que no podían con otras prestigiosas instituciones del municipio. Tenía la certeza que ella entraría luego de un cuidadoso proceso de selección y no porque en ese colegio pequeño estaban ávidos de nuevos alumnos.

Sé que al principio las cosas no fueron sencillas para ella. Todos hemos sido nuevos en algún lugar y la sensación de no encajar puede llegar a ser un peso muy grande. Afortunadamente se adaptó con facilidad a su nuevo colegio. Las condiciones estaban dadas para que el tránsito se diera de forma amable y muy humana. Esto último no solo se dio porque encontró buenos amigos y empezó a construir esos lazos que hacen que la vida sea más sencilla. También el proyecto mismo del Liceo hizo lo suyo. Era evidente que los docentes estaban preocupados por brindarles a sus alumnos confianza, apoyo y no solo buenos contenidos temáticos.

Ahora bien, es fundamental señalar que ese compromiso de la comunidad educativa con cada uno de sus niños se hace palpable en mi hija. A ella siempre le ha gustado estudiar y es curiosa por naturaleza, pero muchas veces esas ganas de aprender se borran porque a los maestros se nos olvida que lo emotivo es tan importante como lo intelectual. Aquí he encontrado ese compromiso de los maestros y como docente admiro esa entrega en mis compañeros pues sé que no es fácil continuar creyendo cuando todas las condiciones están dadas para que la escuela se termine convirtiendo en una empresa que produce en muchos sentidos.

Ya falta muy poco para que ella termine su paso por el Liceo y siento que esa decisión que tomé hace algún tiempo fue acertada. A ella le gusta estar allí (a veces hasta más de la cuenta), estima profundamente a sus maestros, tiene amigos que la han acompañado en este viaje y quiere permanecer en contacto con el colegio aún después de terminar once. El agradecimiento que percibo en ella me alegra profundamente como docente y como mamá. Sé que hay una huella.

Familia: Belalcazar Mortigo

Curso: Once

En mi experiencia como mamá, el haber elegido el Liceo de los Andes inicialmente, fue la solida formación en educación en valores, claro está que los niños deben venir desde casa con valores inculcados, pero el colegio mantiene dicha formación, nunca la deja de lado.

Me parece una institución educativa que forma persona integras y con conocimiento intelectual, capaces de transformar su realidad sociocultural y afectiva, construyendo durante su proceso estudiantil un proyecto de vida.

Me agrada pensar que todo esto le permitirá a mi hija desenvolverse muy bien intelectualmente en la universidad y luego durante su vida laboral, será una persona competitiva, de acuerdo a las exigencias de su entorno y en el futuro podrá aportar al progreso y bienestar de la sociedad.

Familia: Mrs. María De Los Ángeles Bran Soler

Curso: Docente Artes escénicas

Hace siete meses cuando llegue al liceo tenía muchas expectativas, que se han venido cumpliendo con el pasar de los meses. Es un proyecto mágico, es interesante ver como el teatro se va entrelazando con las diferentes disciplinas y nos sirve no solo para enseñar sino como una reflexión constante. El liceo es un espacio en donde te puedes expresar, donde directivos, padres, docentes personas de servicios generales y estudiantes aprenden y evolucionan cada día más, donde no te conformas con hacer tu papel en el colegio sino que quieres ir más allá. El liceo de los andes tiene claro sus pilares (Trabajo, Intelecto y Afectividad), cada día se trabaja en equipo para lograr y cumplir lo que se promete. En resumen el Liceo de los Andes es una gran familia.

Familia: Mrs. Diana Lucia Villa Ortega

Curso: Coord. Área de Ciencias

Soy docente del Liceo de los Andes y actualmente soy jefe del área de ciencias y matemáticas. He trabajo en el colegio desde el 2010 alrededor de las ciencias, pero me involucré en el proyecto a partir del 2008. Mi primer trabajo fue como profe de violín en los espacios extracurriculares sabatinos; desde ese entonces conocí la calidad humana y el interés por el conocimiento que ha caracterizado a nuestros niños. Estas cualidades, junto con su vitalidad, curiosidad insaciable y amor desinteresado han sido el motor de mi labor allí. Con el tiempo el equipo docente se fue ampliando y diversificando. Al lado de mis colegas me di cuenta que ese sentimiento era compartido, al igual que la satisfacción de liderar proyectos tan interesantes y enriquecedores; los PIAC y RPC siempre han sido una oportunidad no solo para fortalecer múltiples habilidades en nuestros estudiantes, sino también para redescubrirnos como maestros en otras dimensiones poco convencionales para nuestra profesión.

Los maestros en el Liceo no solo “dictamos clase” también podemos ser lectores, aprendices, investigadores, creativos y hasta en algunos casos “teatreros”. Nuestro colegio además de brindarnos la oportunidad de entrar en las mentes más maravillosas, las de nuestros estudiantes, nos permite seguir creciendo en el campo pedagógico y desarrollar nuestro potencial en nuestras áreas del conocimiento. Particularmente, asesorar el proyecto de Semillero de Científicos Liceoandinos ha representado para mí una faceta única de mi trabajo que sé que no podría disfrutar en muchos contextos educativos de nuestro país, que limitan tanto los espacios de aprendizaje. La pasión por la ciencia, junto con los conocimientos que han adquiridos nuestros estudiantes, son la prueba fehaciente de que aún con niños tan pequeños se puede hacer investigación y contribuir a que en un futuro próximo Colombia sea una fuente de oportunidades y calidad de vida para sus habitantes, a través del desarrollo científico-tecnológico, que estoy segura nuestros egresados liderarán.

Los retos que el Liceo de Los Andes nos propone a diario aunque desafiantes, nos hace sentir que hacemos parte de un cambio trascendental en la educación en Colombia. El horizonte que se nos plantea y hacia el que caminamos todos los que pertenecemos a esta comunidad, no es fácil de alcanzar y muchas veces parece contradictorio con lo que la sociedad facilista impone. Sin embargo sigo convencida de que luchar por una educación de calidad en la que nuestros niños, sin tener que pertenecer a la clase alta de este país, gocen de un margen amplio de oportunidades y tengan una vida plena y satisfactoria. Es por esto que me enorgullece pertenecer al Liceo de Los Andes, un proyecto innovador con una gran ambición transformadora.

Volver al comienzo