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¿Quienes somos?


El Liceo de los Andes se define a partir de tres experiencias que le han dado vida y color desde el año 2007 y que delinean el horizonte de su proyección futura, particularmente en cada uno de los egresados que a partir del 2015 entregará a la sociedad y al mundo. Estos tres rasgos son:


  • La pasión por el conocimiento
  • La vitalidad de su cotidianidad escolar
  • La confianza en el potencial de sus estudiantes

La pasión por el conocimiento

Más que una conquista ha sido un don recibido. El conocimiento no es ni debe ser un privilegio de una élite elegida, es nuestro sello de identidad humana, nuestra esperanza de supervivencia, nuestra clave para interpretar el mundo y para hallar nuestro lugar en él. Somos lo que aprendemos. Al ofrecer un acceso al conocimiento estamos dando vida a nuestros estudiantes porque juntos estamos construyendo una sociedad donde el saber abre puertas y brinda materiales para construir sus sueños. Estamos convencidos de que el conocimiento es producto del pensamiento y de la pasión intelectual y creemos que eso se aprende desde la más tierna infancia. Esa es nuestra apuesta y nuestro compromiso con cada niño y cada niña que ingresa a nuestro colegio.

La vitalidad escolar

Es el camino que hemos encontrado para escapar de la rutina de la educación tradicional, esa máquina perversa que ha esterilizado la mente y marchitado el corazón de millones de niños. Una escuela para la vida tiene que ser una escuela viviente, o sea vibrante de preguntas y retos, una escuela donde sea posible unir la reflexión con la acción a través de proyectos que desafían la imaginación creadora y el trabajo cooperativo. Proyectos de aula, proyectos de curso, proyectos de ciclo. Proyectos y más proyectos para que la vida fluya y nos disponga para el asombro y duda, para que vayamos aprendiendo a degustar los frutos más exquisitos del espíritu humano: la ciencia y la poesía. Los aprendizajes se cargan de sentido cuando se mediatizan como herramientas para la acción. Saber para interpretar y comprender para transformar, ese es el camino que nos obliga a echar mano, para inspirar nuestra labor, de las innovaciones pedagógicas contemporáneas más lúcidas y fructíferas.

La confianza en el potencial de sus estudiantes

Amar a nuestros hijos y a nuestros estudiantes es tener confianza en su potencial de aprendizaje, creer en sus logros presentes y futuros. Todos los niños pueden aprender si les brindamos una oportunidad razonable. Lo que nunca, nunca, nunca debemos hacer es exigirles poquito con la falsa pretensión de no desanimarlos. Si creemos que los niños son capaces (ellos se dan cuenta de ello), entonces darán más de sí mismos. Esta no es una idea que leímos en un libro, la hemos confirmado con nuestros niños y jóvenes, hemos vibrado de emoción con lo que nuestros estudiantes son capaces de pensar, sentir, decir y hacer. En retribución a nuestra confianza los estudiantes liceoandinos nos brindan su talento, su pasión, su generosidad, su capacidad de empezar siempre de nuevo.


Pasión intelectual, vitalidad escolar y confianza no son puertos seguros sino apuestas, búsqueda y aventura pedagógica. Los mejores hallazgos de la neurociencia y las más prometedoras experiencias pedagógicas de nuestro entorno son faros que arrojan luces esclarecedoras, pero la energía para explorar caminos nuevos nos la dan nuestros estudiantes con su entrega, los padres con su amoroso compromiso y nuestros maestros con su talento y pasión pedagógica.


Misión

El Liceo de los Andes está comprometido con la formación de jóvenes que, a través de sus pasiones intelectuales, competencias afectivas, opciones éticas y el despliegue de sus talentos, contribuyan a la consolidación de una sociedad más justa y democrática.

Visión

En 2020 el Liceo de los Andes habrá ganado un reconocimiento a nivel nacional como una institución que entrega al país egresados con el espíritu investigativo y de emprendimiento necesarios para desarrollar proyectos que amplíen su horizonte de posibilidades y el de sus comunidades.

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